miércoles, 2 de octubre de 2013

cuando hace frio nadie va a la costa

no hay nada que decir de tus ojos
al final de una escollera
no está el mar
ni tu mirada. 
ni siquiera estuve allí
parado al borde de tus pestañas
mirando el agua amarga; 
no era tu tristeza y el viento
el frio viento de la ultima roca
no era tu soplo silencioso al acabar.
ojalá hubiesen sido tus ojos
tus apagados ojos
ojalá pudiese recordar el mar
la escollera y los últimos lunares,  
pero no fueron tus pestañas las que caminé taciturno
no, ese día junté saliva y
escupí el mar.
el viento devolvió mi salivazo sobre mis zapatillas
y no eran tus ojos ni tu mirada
eran el borde de una escollera y el agua amarga
como tus lagrimas
tragando la negra piedra
como tu lunar
y mis zapatillas recién escupidas
como un mal presagio.

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