I (gatitos)
no sé cómo imaginarte.
yo que logré imaginarme todo
que metí tristeza por el pico a las palomas
no puedo, ni sé si debo
imaginarte.
el dolor llega despacito al alma pero llega,
creo que una noche te encontré así:
abriendo la boca frente a la pecera, queriendo
tragarle la noche a una sombra.
me hablaste de tu hermano y me hiciste sentir
que en el techo de tu casa te crecían gatitos
porque el amor te llegaba así, en forma de
gatitos.
aquel es blanco como el amor y
le pusiste el nombre del amor
le dijiste: sos mi hijito
y le pusiste un nombre de dolor.
ahora sé cómo imaginarte:
te imagino como imaginé a todos los hombres
¿con la existencia arrepentida? ¿dándole a la
luna
el nombre de sus madres?
abriendo la boca y escupiendo un gatito,
deseando que de la boca te salga una de las
hijas
al menos una ¿la hija del recuerdo?
¿la hija del amor de los hombres que imagino?
sólo supiste darle gatitos a éste mundo.
le mostraste la espalda a la existencia
pero quedaste frente al abismo
¿qué se acaba allí? ¿el ser?
¿los recuerdos? ¿la mirada escrutadora de
tu padre? ¿el padre de los hombres que imagino?
el mundo seguro que no
no termina allí donde comienza
tu pesadilla.
II
***
tuve mi primer y mi segundo amor
fui una constructora nacional
un violador serial de la inocencia
dejé mentiras hermosas, como un andén abandonado.
nunca mejor lugar, un andén
abandonado verso para ensayar sinceridad
que sobre la mesa no es ni más ni menos aburrida
que la bufanda que tejió mi abuela:
no tengo corazón, no después de dejar rota
la sombrita bajo sus ojos, la mirada buena;
no podré amar siguiendo las recomendaciones del FMI
no tengo corazón, prisión o víbora agazapada.
tuve, eso sí, mi primer y mi segundo amor
propiedades efímeras, títulos genealógicos y carcelarios
que dejaron hermosos puentes colgantes, grises puentes,
enmohecidos puentes, galpones, andenes y
***
mis ojos relinchan oscuridad
tengo que ir persiguiendo mi hocico
entre los pibes, los pibes y yo, chicos buenos
lacerados de aburrimiento:
-ven toma mi mano
acariciemos el reverso de la lengua
aquí todos escupimos atmósfera
y esculpimos el cuerpo
“nos gusta experimentar con el cuerpo”
es nuestro lema, acaso estemos perdidos
podemos estarlo juntos, ven
perforaré mi alma en nuestro nombre
y haré jugo de ello.
***
osamenta enmohecida
donde el aburrimiento
hace raíces con un rayo
de muerte en la mirada.
cascaroncito que hace tictac
en lugar de pumpum donde dejaron
un pecho saldré a mamar,
saldré a buscar un pezón señalando el sol
o regresaré a la noche y a la cama a beber
la baba de hacer nada.
***
puedo adivinar el futuro el negro futuro el oscuro
futuro de la sombra en la carta del menú
del día, la larga sombra y el temblor pálido
de mis ojos emplumados ociosos voraces para tragar
y puedo pedir postre, y pagar con viáticos
y fumar después y sentir una contradicción leve
artificial armada amada como una esperanza
acá tengo la inanición el dolor la guerra la soledad
la experiencia de sentir hambre mirando hambrientos
acá tengo la esperanza es lo que digo lo que me grito
de esa contradicción que me impongo
porque mis ojos en el aire en el suave aire de la sombra
desplegando sus plumas entornándose hacia el sucio techo
mis ojos
mientras reviento sobre el menú del día
y pago con los viáticos
están cómodos pertenecen al restaurant
son su realidad su momento
su clase
y no esperan confían tanto en su pequeñoburguesa mirada
confían tanto en el policial poder de mi ocio
aplastando destruyendo fumando durmiendo aburriendo
lo que de niño me inventé para ser bueno
y si esto es una confesión no quiero el cielo cielito
quiero el pozo negro el futuro oscuro ese
que hicieron con sus propias manos en su tierra ajena
y con el segundo hijo ya
y con el segundo hijo ya…
***
cuando salís con tu alegría de pajarito
dejas panes de libertad en las manos
y ofreces tu corazón como un horno de fuego desinteresado
para recalentar palomas mojadas
que los chicos melancólicos solemos guardar
en la cadenita que ata el cuerpo con el alma.
mi tristeza con la tuya se enlazaron
y en un sendero de oscuridad
la sinceridad quemó las mejores mentiras:
con esa luz de amistad pude verte de chiquita,
tenias tu alegría de pajarito, tus ojos salpicados
de llanto y belleza,
tenías la inocencia de una niña en un mundo sin alas
y el fuego desinteresado de tu corazón
calentando el aire con su melancolía.
***
Abrasadas luces de noche en tu boca y el hastío, me dejan
con el barrer tranquilo y ameno; apenas sostengo sin fuerzas la escoba. Me culpo de pasados arrebatados con hambre,
devorados sin descanso hasta atorarlos en bolsas de olvido. Me culpo por
empujarme con químico gesto de fuego.
Ciertas relaciones me buscan y sirven ponchos de
alquitrán venoso, arropan montoncitos en el pecho, me invitan a comer y a beber
y me lleno la mano con sus suspiros de contemplación y aburrimiento. Alguno, casi siempre sonrisa brillando en el
pasado, tiene un traje de muerte en los ojos y le pregunto por curiosidad
detalles morbosos o el talle morboso de su tristeza achicharrándose en los
bolsillos. Ni me agradecen, ni los ayudo. Otro pronto verá rostros dados
vueltas tras la pared, preguntará por el secreto lustroso de su padre en el
hueco, dirá que pareciera que entre sus vecinos quisiesen ocultar algo y se
ríen de nosotros, dirá que con golpecitos tras la lapida se ríen.
Sólo puedo mentirles, prometerles ayuda y llenar mi agenda
de cumpleaños, nacimientos, armados de bolsos. Mentir.
Algo, mientras olvido responder algo, hace preocuparme
del gesto injusto que me pierdo en soledades enteras y solidas de presente que
aniquilo sin tu presencia: cambios de horarios, visitas a casa, cronogramas
inútiles, comidas o limpiar un espejo salpicado.
Comidas o limpiar siluetas barrosas del fondo del agua...
***
allí donde dice secarte debería decir cercarte
y que mi toalla como un sudario ansioso
sea la reliquia el amor y la momia
allí en el baño donde te duchaste todo se mausolea
y el lote vacio de tu rebeldía y tu abandono
es la libertad con la que te sequé y la que te pedía
***
las rayitas del suelo parecen desaparecer
no las barre mi respiración, creo que miro demasiado fijo
ese abismo de azulejos.
no sé si pasar el trapo o dormirme ahí
y eso me alcanza, puedo vaciarme de melancolía.
mi cuerpo me preocupa lo enferma
el aburrimiento
a veces, sentado en la ducha,
dejo correr el agua por mi espalda y cierro los ojos
para mirar un rio y su caricatura de la luna
junto a un barco con sombra de acero
que traga mis cabellos.
¿te sentiste así alguna vez?
supongo que a todos nos pasa alguna vez:
puedes ayudar
¿para luego mirar el sol brillando en la baranda
detenido en una siestita?
me gustaría decir que no soy egoísta
para no inventar mi altruismo
aunque de tanto mirar la pared
me ahogue boca arriba en el sillón.
***
desde que me tocaste no soy la estrofa que era
acá me ves cuatro versos pedorros
sin rima, ritmo, métrica, ni sueño.
y es por lo mismo que hoy llego a la vieja conclusión
de que en nuestra cultura
hay propiedad privada
hasta en el amor.
(¿quién lleva la estadística de esas miradas fusiladas
con fuego?)
y los que no lo ven (ni esas miradas laceradas lo ven)
flamean sus lenguas con ritmo circular
para decir la palabra libertad como si dijesen puta
ellos dicen: me la chupó como una puta.
olvidan mamar el seno dorado como olvidamos
todos los otoños todos los otros
al pibe ese que duerme en el umbral
del super de la esquina, desde hace una semana…
.
podría estar mintiendo ahora
lo estaría tranquilamente como tranquilo
se dibuja el sol por la mañana en la pared
diciendo que el mundo, la vida, el que duerme allá
me importase más que fumar, dormir
cojer,-y acá disfrazo para no decir que miento
lo que realmente importa: estar aburrido
y ser canchero
mostrando la melancolía grande.
***
mi boca no miente al derramar agua
sobre el lenguaje de tu parpadeo
no puedo evitar la melancolía de fuego
que imitando al fénix
aletea en mi pecho cuando te miro
III (sapitos)
los sapos cuando se mueren se ponen negros
se atoran contra el piso en el suelo el asfalto
y
se ponen negros.
la gente cuando se muere se ponen verde
en algún momento se pone verde y
no hay que descartar que a veces la gente
cuando se muere da un brinco un salto
porque sino
dicen las malas lenguas
se llenan de moscas.
los negros cuando se mueren no se mueren de
verdad
se quedan un poco vivos y hay quien dice que
bailan
los negros cuando se mueren bailan
se les ve el almita bailar dicen.
yo nunca vi a un negro muerto
pero creo que si
que los negros cuando se mueren bailan
eso creo.
cuando vi muerto a mi abuelo heredé un color
yo nunca me había dado cuenta
pero heredé un color.
él estaba flaco contra el cajón cuando se puso
blanco
(porque los viejos cuando se mueren se ponen
blancos)
me dió su color y me dijo: “tomá tu color y
viví con él como hacen los sapos” me dijo.
ahora sé que cuando me muera me voy a poner
negro
también sé que cuando me muera voy a bailar
a bailar como dicen bailan los negros
cuando se mueren los negros bailan mucho
me dijo mi abuelo ahí contra el cajón
el día que se puso blanco
muy blanco hasta darme lastima
porque los blancos no
los blancos no bailan cuando se mueren
no, no bailan me dijo mi abuelo
los blancos se quedan quietitos contra el cajón
bien quietitos me dijo
y se ponen flacos
bien flacos...