sábado, 9 de agosto de 2014

el aprendiz de ser humano



”Brian es un músico genial, pero sólo es un aprendiz de ser humano”
Tony Asher.





I

cabe o cupe en mi mano,
también,
mi violín pero de juguete.

es al último rincón de mi héroe
el Aprendiz de Ser Humano
donde quiero llevar sus cuerdas y graznar
sin eco, profundas lagrimas y golpear
sin fuerzas, el vidrio esmerilado que cubre el horizonte.

en ese rincón último su llanto era dulce
y sus lagrimas, como agua curativa,
eran bebidas por niñas insaciables que gritaban
su nombre de primer náufrago.

“puedo acariciar tu espalda con mi mano de kayak
puedo llenarte de sal, convertirte en yeso
si me miras a los ojos
puedo bucear tu alma aguantando la respiración”

abrigó ignominia y años en ese rincón
pero su lira, su violín, su canto, su piano
- su canto de fénix y ceniza y su llanto
por Flipper el delfín y por mí
por la gasa que pequeños tejen
en el cielo de Gaza-
pero su canto, afinado, su lira,
desgastada rompió por las puntas el mundo
y dejó huérfano de cielo a novios abandonados
y crujió en el mismo lugar donde,
también,
había huesos.





II





será de pan tu imaginación para que sopes
su alma de caldo: 

alimento napalm destejiendo arrozales
somnífero de huesos huecos en la tierra
cavado por manos huérfanas  
para huérfanos que se inanicieron.

será de pan tu imaginación para que seques
sus lagrimas de ceniza:

la soledad de una cama victoriana
papa fritas hamburguesas llanto
loros de ojos luminosos colgando del techo
la sonrisa desahuciada de una camisa
con palmeras anaranjadas.


será de pan. 





III





afinado para gritar de terror  
preguntando quién dejó esos ojos de lechuza torturada
esos ojos que le espían los susurros
y que toma muestras de sus lagrimales
y que corta su lira mientras se arropa en una cama de espanto...

“¡si se pudiesen levantar las sombras del suelo
-grita en el reflejo de esa cara de águila consumida-
me abrigaría con cualquiera de ellas por siempre!”

escaparía de cualquier fuego abrazado a la muerte si pudiese.

“es Felipe el Espectro, no temas.
es Felipe el Espectro que busca su silueta en el muro
que levantaste quitando la cal de sus huesos,
que te busca, Aprendiz de Ser Humano,
para que lo fusiles con un batallón orquestado de flores
al pie del muro donde anotaste sus iniciales.”




IV




“en el delirio glaciar de una pesadilla de fuego, veo,
 Dennis, veo el ojo girar como una gran pelota
¿y dónde estás?
¿dónde que veo el mar?

veo la sal de su composición
pero no te veo, Dennis, y si vuelvo a meter
la cabeza en una pecera, es por la esperanza de encontrarte.

¡el fuego, el fuego, el  fuego!

cuando niño contigo o te recuerdo apasionadamente,
Dennis,
es tu cabellera un fuego impecable y te deseo el mar
hermano, el mar para apagarte;
mamá dice que has muerto y el ojo gigante de acrílico
viene a vengar éste sentimiento errado.

Dennis, ¿no lo ves?
¿no ves que realmente quiero llorar?
mamá dice que ahora respirás algas fosforescentes
y tu mausoleo es un coral donde peces tejen omisión.  
Murry el Tuerto me dará otra golpiza ésta noche,
¡oh Dennis, quiero llorar!  
y me dirá fracasado y me dirá
que tengo miedo de entrar al mar y recoger tu cabellera
de fuego  
de fuego fatuo
de fuego

¡de fuego, de fuego, de fuego!”




V




Wlliam el Capullo era borracho
y golpeaba con agresividad al niño Murry el Tuerto, su hijo.

Murry el Tuerto que dejó de ser niño
tuvo hijos que también golpeaba constantemente
y siempre con más violencia desde que perdió su ojo.

“¡no perdí un ojo porque en tal caso podría encontrarlo
y con el que me queda veo que sos un fracasado!”

Murry el Tuerto golpeó hasta el hartazgo
al Aprendiz de Ser Humano en su infancia
y con un bate de beisbol,
le reventó un oído -estalló como mueren
las estrellas y como una estrella
muerta
llenó el espacio que ocupaba con su lumbre
de silencios y planetas vecinos- 

el Aprendiz de Ser Humano
se golpeó el pecho con su puño de amatista,
abriendo un cajón donde se atesoraban
todas las dulzuras.




VI




el de soldados cosacos tiritando de frio
con la nieve de habitaciones plásticas
en lejanos moteles de california
donde lindas camareras te dan una taza de café
en esos lindos paradores de la ruta.

el de soldados cosacos que son ceniza eterna
lo que quema es el alma cruje encerrada
no temas a la eternidad, mi amigo
no teman soldados
quemémonos juntos seguiré tu canto
como una linterna en este subsuelo oscuro.

la seguiré como sigo a mis ojos
cuando barro mi vida sobre un espejo  
enfueguesido.




VII





“en jardín de sol infatigable y blanco
con crema protectora, flota-flota en la pileta
traje de baño, camisa floreada y
reposeras perfectas para que serpientes frías cambien de piel
¿silbabas el ultimo abrigo del siglo?
¿tejías preciosas telarañas para comerte hermosas mariposas?

mamá me llamaba su benjamín
y yo corría a su encuentro arrastrando mis alas.

estabas fumado y el Payaso Amor te daba sermones
que olvidaba al otro día en sus orgias.
nos llamó a mamá y a mí para que entremos a la casa,
estaba el Dennis también; Murry el Tuerto fue invitado
como invocando a un fantasma.

mamá  te llamaba su primogenio
y tú entraste a casa arrastrando tus pantuflas.

era una reunión familiar y lo que tenían sobre la mesa
era un reproche salido del sueño americano
“maldición” – pensaste – “voy a tener que volver a comprar
mi maldita yerba”, te traducían.

queríamos multiplicar tu pan como un big mac
y nos comíamos tu vida y hasta tu dolor
como pastillas antes de dormir o por la mañana.

me miraste como diciendo “oh Carl…”
y corrí a tu encuentro arrastrando mis alas
pero el sonido de tus pantuflas 
siempre se alejaba un poco más
y siempre
se arrastraban.” 

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